17/09/2012

El poder transformador de la música

Según la definición más común de la Real Academia Española, la música es el arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de modo que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente. Así pues, la RAE atribuye a la música el ‘poder’ de conmover, bien para alegrarnos o entristecernos.

El concepto de música ha ido evolucionando desde su origen en la antigua Grecia, donde era una de las seis bellas artes, junto a la arquitectura, la escultura, la pintura, la literatura y la danza. Es innegable, por tanto, que la música es algo inmaterial, a veces difícil de definir. El origen de la palabra viene del griego y significa ‘el arte de las musas’, ya que los antiguos helenos consideraban que estaba inspirada por estas diosas.

La música puede ser un simple reflejo de un estado de ánimo, pero también puede modificarlo. La Historia está repleta de ejemplos de ambos casos: acordémonos de himnos que mostraban un sentir general —la canción ‘Libertad sin ira’, del grupo Jarcha, en la Transición española— o melodías que han contribuido a ver las cosas de otra manera, incluso a cambiarlas —Los Beatles, por ejemplo, llegaron a ser percibidos como la encarnación de los ideales progresistas, extendiendo su influencia en las revoluciones sociales y culturales de la década de 1960—. Tampoco podemos olvidar movimientos como el punk, con los Sex Pistols a la cabeza.

Sin embargo, parece que desde entonces este poder transformador está diluido. Son tiempos duros los que estamos viviendo, y la música tiene un papel de simple divertimento. Nadie, o muy pocos, componen concienciados de que la música es capaz de ser mucho más. O puede que lo hagan, pero su trabajo no consigue llegar a nuestros oídos, bien por el mercantilismo que impera, bien porque la sociedad aún no es verdaderamente consciente de que las cosas deben cambiar.

Confiemos en que la música vuelva a ser un motor de cambio que remueva conciencias. ¡Habrá que tener los oídos bien abiertos!