14/03/2016

El siglo del yo

Sabemos que vivimos en una sociedad profundamente individualista y de consumo. Es una realidad que este tipo de organización social, centrada en el individuo, en la libertad y en la felicidad, está teniendo unos costes sin precedentes para la vida del planeta, pero también para muchas personas a las que no tiene en cuenta.

La sociedad de consumo actual también ha sido llamada del conocimiento y de la información. Hoy, el conocimiento de lo que ocurre a las afueras no sólo de nuestras casas, sino también de nuestras fronteras, es accesible para todo el mundo. Sin embargo, somos sociedades inmóviles ante las injusticias y horrores dentro y fuera de nuestras esferas más cercanas. Sólo consumimos ese conocimiento. Somos lo que se ha denominado ‘consumidores pasivos’.

¿Cómo empezó esta forma de individualidad y que utilidad tenía? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo se surgió la sociedad de consumo? ¿Cómo llegamos a ser quienes hoy somos? ¿Cómo llegamos a identificarnos con cosas y no con pensamientos, con necesidades inmediatas y no con ideales a largo plazo? ¿Cuándo dejamos de ser una comunidad para ser solamente nosotros?

Estas son algunas preguntas a las que da respuesta el documental que proponemos: ‘El siglo del yo’. Dirigido por Adam Curtis, es la primera de las cuatro partes que conforman el documento completo. Fue publicado en 2002, nominado a numerosos premios y ganador en las categorías de mejor serie documental en los Broadcast Awards y mejor película histórica del año en los Longman History Today Awards.

Adam Curtis indaga en la influencia activa que tuvo la teoría del psicoanálisis de Freud, importada por Edward Bernays, su sobrino, a Europa y Estados Unidos en la economía, política y sociedad a partir de los años 20. A través del conocimiento de las teorías de Freud, Bernays, una figura híbrida entre ideólogo, publicista, una especie de incipiente figura del actual relaciones públicas, descubrió cómo a través de la psique se podían modificar los comportamientos de las personas. Cómo creando símbolos acerca de los productos de consumo se podían manipular las preferencias de las personas respecto a estos. Vio cómo se podían vincular los sentimientos a los bienes. Inventó la teoría de la propaganda y de persuasión del ‘yo’ hacia las masas.

Años 20, la industria crece, y el miedo a la superproducción y la gestión del excedente aumentan a la par. Las grandes corporaciones necesitaban lo que Bernays les ofreció, un modo de transformar el consumo de necesidades en consumo de deseos. Son los felices 20, que vinieron seguidos del gran crack del 29.

Pese a esa gran caída, desde ese momento el capitalismo no ha dejado de acercarse al capitalismo liberal que hoy conocemos. Hubo, después de la gran depresión, una fase intermedia de capitalismo intervenido y regulado  —como el keynesianismo o el New Deal de Roosevelt, lo que se ha llamado posteriormente ‘los años dorados del capitalismo’—. Esta fase fue de lucha entre las corporaciones y los intereses privados frente los intereses públicos y del Estado. Lucha que culminó en 1979, con la crisis del petróleo y la transformación definitiva de este modelo de producción en su versión más feroz, en Inglaterra con Thatcher y en Estados Unidos con Reagan.

El documental nos da muchas de las claves necesarias para entender cómo se dio ese proceso, y cómo el supuesto matrimonio entre democracia y capitalismo liberal se ha presentado cómo inquebrantable, cuando en realidad, como veremos, es un matrimonio de conveniencia —y no precisamente bien avenido— donde el aumento de la libertad en el consumo está reñida con nuestros derechos y con la libertad en su sentido más profundo.

Los interesados en este matrimonio os resultarán familiares: Lehman Brothers, Rockefeller, General Motors… y Edward Bernays, que sería el divulgador de las ideas en las que posteriormente se basaría Goebbels para el desarrollo de sus técnicas de propaganda e ideologización en la Alemania de Hitler.