02/06/2020

Diez siglos cambiantes y una pandemia

Una noche de finales del siglo XX, un conocido programa de televisión británico anunció que se terminaba el siglo que había visto los mayores cambios de la historia, mientras se proyectaban imágenes de avances tecnológicos de todo tipo, desde modernos aviones hasta nucleares hongos. Al historiador Ian Mortimer no le extrañó demasiado la relación entre cambio y tecnología, aunque sí una afirmación tan tajante. Tanto le extrañó que dedicó dos años a repasar los diez últimos siglos de la civilización occidental, extrayendo de cada uno los principales sucesos que fueron moldeándola y concluyendo que efectivamente, el siglo XX trajo grandes cambios, pero el resto de siglos tampoco son mancos. Incluyendo el XXI, que ya empezó apuntando alto.

XI: Castillos y reinos

A partir del año 1000, los castillos modificaron radicalmente el panorama feudal. Un lugar seguro, en el que guarecerse de los ataques enemigos, reforzó el vínculo entre un señor y sus tierras, porque incluso si se veía obligado a retirarse de una batalla podía volver para reclamarlas, siempre que hubiese mantenido el control de sus fortalezas. Así, los señores fueron asentándose en sus posesiones y fidelizando a sus vasallos para defenderlas, lo que condujo a una mayor estabilidad que les permitió empezar a pensar en sí mismos como gobernantes de un territorio más cercano a un reino o un país que a una tribu o un pueblo.

W_castillo
Algunos castillos son tan fuertes que han resistido hasta nuestros días, como el de Loarre, construido en el siglo XI a la entrada de los Pirineos aragoneses y hoy una de las edificaciones románicas mejor conservadas de Europa — Image Unknown Author

XII: El control del conocimiento

Mucho tiempo aunque no tanto después, el establecimiento de cientos de nuevos monasterios desencadenó una explosión en la difusión del conocimiento. Monjes que buscaban una mayor comprensión de Dios viajaron entre ellos, especialmente los de su misma orden, diseminando noticias y compartiendo obras teológicas e históricas que se almacenaban en sus bibliotecas tal y como hacen hoy en Internet. Las Cruzadas, la Inquisición y la implantación de un sistema parroquial —que aún perdura— aumentaron la influencia directa de la Iglesia sobre el pueblo y la poderosa idea del Purgatorio se extendió por todas las cabezas.

W_elnombredelarosa
La famosa novela de Umberto Eco refleja muy bien la relación de la Iglesia medieval con el conocimiento mientras fray Guillermo de Baskerville y su pupilo Adso de Melk investigan los crímenes de una abadía — Imagen Jean-Jacques Annaud (‘El nombre de la rosa’, 1986)

XIII: Un abanico de variedad

La aparición del mercado medieval supuso un gran cambio en la vida de las personas: de apañarse con lo que producían en casa pasaron a poder comprar cosas, además de acceder a artículos exóticos y hasta entonces impensables como telas, especias o tintes. El trueque fue el protagonista de las primeras transacciones, pero conforme avanzaron los mercados y ferias por Europa el dinero empezó a rivalizar con la propiedad de la tierra como fuente de poder, hasta convertirse prácticamente en la única forma de hacer negocios.

W_mercadomedieval
Con el tiempo, los mercados y ferias medievales también sirvieron para compartir celebraciones y estrechar lazos — Imagen Pieter Brueghel el Joven (‘Una feria de pueblo en honor de San Huberto y San Antonio’, 1564)

XIV: La peste y la conciencia de clase

En 1346 se pensaba que las enfermedades eran un castigo divino, pero la Peste Negra mató a más de un tercio de la población de Eurasia en los siguientes cinco años y la conmoción fue tal que el pueblo comenzó a replantearse su relación con el poder, incluyendo a un Dios que había permitido morir a recién nacidos que ni siquiera habían tenido tiempo de pecar. Eso reforzó la autoestima de la clase trabajadora, que comenzó a rebelarse contra sus patrones en levantamientos como la Grande Jacquerie en Francia en 1358 o la Rebelión de los Campesinos en Inglaterra en 1381.

Se cree que lo habitual eran cinco días entre el contagio y la muerte, aunque la leyenda dice que con la Peste Negra era posible estar sano por la mañana, tener fiebre por la tarde y morir por la noche entre terribles dolores y olores pestilentes provocados por los ganglios linfáticos inflamados — Imagen Unknown Author (‘La plaga del siglo XIV’, detalle del fresco ‘La vida de San Sebastián’, Capilla de San Sebastián, Lanslevillard, Francia, 1411)

XV: Ampliando horizontes

Más allá de la tremenda importancia que tuvo añadir al mapamundi un continente nuevo del tamaño de América, la aventura de Colón y sus seguidores significó además un giro mental muy relevante. Desde el mar, los exploradores echaron por tierra el mito imperante de que los griegos y romanos ya sabían todo lo que valía la pena saber, y de paso obligaron a los investigadores a salir de su actitud autocomplaciente: si habían pasado por alto un continente entero, a saber qué más podían haber pasado por alto.

W_mapamundiconamerica
En el planisferio ‘Universalis Cosmographia’ de 1507 aparece por primera vez América; con ella el mapa mundial sufrió una gran transformación, y las mentes también — Imagen Martin Waldseemüller

XVI: Lectura sagrada para todos

Aunque la imprenta estaba inventada desde 1455, lo cierto es que al principio se imprimían pocos libros, normalmente en latín y tan caros que casi nadie podía pagarlos. Tuvo mucho mayor impacto la traducción de la Biblia a lenguas vernáculas, que se fue realizando a lo largo de todo el siglo. Un libro que la gente deseaba entender volcó a los europeos hacia la palabra escrita, la alfabetización creció y permitió valorar la palabra de Dios directamente, sin intermediarios.

W_biblialutero1524
La Biblia en alemán de Lutero y las demás traducciones a diferentes lenguas contribuyeron en última instancia a mejorar el orden público, facilitar el cumplimiento y aplicación de la ley y reducir la tasa de crímenes a la mitad — Imagen David Shane

XVII: Y sin embargo se mueve

Galileo fue condenado en 1633 por sostener que la Tierra se movía alrededor del Sol, y sin embargo se movía y los años siguientes se publicaron multitud de tratados sobre el tema y hasta se fundaron las primeras sociedades científicas: la Academia Naturae Curiosorum —más tarde la Leopoldina— en Baviera en 1652, la Royal Society en Londres en 1660 y la Académie des Sciences en París en 1666. El cambio fue más sociocultural que tecnológico, al pasar la autoridad en asuntos vitales de la Iglesia a la Ciencia, de Dios al Hombre. Si uno enfermaba gravemente en 1600 llamaba al sacerdote, pero en 1700 llamaba al médico.

W_heliocentrismo
El modelo heliocéntrico ya fue propuesto en el siglo III AC por Aristarco de Samos, aunque el mundo siguió geocéntrico hasta la llegada del ‘De revolutionibus orbium coelestium’ de Copérnico, veinte siglos después — Imagen A&

XVIII: La revolución ilustrada

Los principales pensadores de Europa abrazaron con fuerza la Ilustración y cuestionaron la legitimidad del poder para reprimir al pueblo. Montesquieu, Voltaire y Rousseau en particular —con la publicación de su obra ‘El contrato social’ en 1762— proclamaron que un Estado es injusto si trata indebidamente al individuo, y la Revolución Francesa se inspiró en gran medida en esas ideas. Surgió un nuevo concepto de libertad, se empezó a hablar de derechos humanos y se replanteó la relación entre individuo y Estado.

W_lalibertadguiandoalpueblo
La Revolución Francesa marcó el inicio de la Edad Contemporánea al crear el concepto de soberanía popular y sentar las bases de la democracia moderna — Imagen Eugène Delacroix (‘La libertad guiando al pueblo’, 1830)

XIX: Comunicación y velocidad

Un mensaje o un paquete del año 1830 tardaban en llegar a su destino, como mínimo, lo que tardaba un caballo en recorrer la distancia que los separaba. El tren y el barco a vapor resultaron claves para la especialización del comercio y la distribución masiva de productos básicos, con lo que las habituales hambrunas desaparecieron en occidente en tiempos de paz. Hacia 1870, el teléfono hizo posible que los mensajes tardaran en llegar a su destino lo que tarda un pulso eléctrico.

El ferrocarril permitió al mundo acercarse al resto del mundo — Imagen Enciclopedia Britannica

XX: La guerra se desborda

Hasta la Primera Guerra Mundial, en las guerras únicamente morían soldados. La sociedad se espantó ante las cifras de muertes civiles y especialmente tras la creación de la bomba atómica en la Segunda Guerra Mundial, que supuso que la Humanidad, por primera vez, tenía la capacidad de destruir el planeta entero. Estados Unidos y la Unión Soviética se enzarzaron en la llamada Guerra Fría y se creó la Unión Europea para tratar de prevenir futuras contiendas. Tras el fracaso del Comunismo soviético en 1989, los valores occidentales capitalistas, que en 1900 se circunscribían a Europa, Norteamérica y Oceanía, se expandieron por todo el mundo.

W_hiroshima
La bomba atómica Fat Man fue lanzada sobre la ciudad japonesa de Nagasaki en 1945 y puso fin a la Segunda Guerra Mundial — Imagen US National Archives

XXI: Pandemia universal

En noviembre de 2019, un virus que pasó de los murciélagos a los humanos provocó una epidemia que afectó rápidamente a todos los países de un mundo globalizado, y tras varias oleadas y mutaciones los siete mil millones de habitantes de la Tierra se convirtieron en mil millones. Al principio el papel del Estado fue fundamental y muchos agoreros y algunos ilusos vaticinaron la vuelta del fracasado Comunismo, aunque con el tiempo los estados desaparecieron y de manera natural se adoptó como forma de gobierno el Universalismo, basado en una espontánea toma de conciencia, libre e individual, de que todo lo que existe es un sistema orgánico del que formamos parte y con el que más nos vale convivir en armonía. Es casi seguro que a Ian Mortimer le hubiera gustado estudiarlo.

W_coronavirus2
Fotografía con microscopio electrónico de un grupo de coronavirus SARS-CoV-2, en la que se distingue claramente la corona de proteínas que los rodea y les da nombre — Imagen NIAID
Autor