20/08/2012

Ningún hombre es una isla

Para el sociólogo francés Émile Durkheim, uno de los grandes pioneros en el estudio de las ciencias sociales junto a Karl Marx y Max Weber, los seres humanos son criaturas cuyos deseos son ilimitados; al contrario que otros animales, no quedan saciados cuando sus necesidades biológicas son satisfechas.

Semejante circunstancia sólo puede ser manejada con éxito por elementos externos al propio ser humano, según Durkheim: las religiones y las sociedades, con sus conjuntos de reglas morales y éticas, deben servir para poner límites al deseo individual y funcionar como ‘una fuerza reguladora que cumpla el mismo rol respecto a las necesidades morales que el cumplido por el organismo para las necesidades físicas’.

Este vídeo está inspirado por estas ideas, concebidas a finales del siglo XIX, y reflexiona sobre su vigencia en la vida de hoy, a principios del XXI.

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