28/05/2012

Nadie manda si nadie obedece

La no violencia activa es una táctica de protesta, relacionada con la desobediencia civil, que propugna el logro de un cambio político, social y cultural revolucionario sin necesidad del empleo de la violencia. El término se acuña en los años 30 y 40 del siglo XX con el movimiento de independencia indio liderado por Mahatma Gandhi, que a su vez se inspiró en León Tolstói, con quien incluso mantuvo correspondencia, y en el escritor y filósofo estadounidense Henry D. Thoreau.

Aunque ha habido numerosos ejemplos posteriores y bien conocidos, como Martin Luther King y Jesse Jackson en Estados Unidos, la revolución de los claveles en Portugal o el sindicato Solidaridad de Lech Walesa en Polonia, también existen sólidos éxitos anteriores en la aplicación de estos métodos: los finlandeses consiguieron mayor autonomía de la Rusia zarista en 1905, Hungría se independizó de Austria en 1867 y los plebeyos romanos se rebelaron contra los patricios por sus derechos como ciudadanos, en la que quizá sea la lucha sin violencia original.

La lucha plebeya consistió en realidad en varios episodios, conocidos como Secessio plebis (Secesión de los plebeyos), que sucedieron entre el año 494 y el 287 aC, siendo los más importantes el primero y el último.

En el año 494 aC organizaron una especie de huelga general que paralizó la ciudad y amenazaron con crear una nueva comunidad independiente en el Monte Sacro, a las afueras de Roma. La protesta culminó con un acuerdo, conocido como Lex duodecim tabularum (Ley de las XII tablas), que contenía evidentes mejoras para la vida de la plebe y pasa por ser el origen del Derecho Romano.

En el 287 aC paralizaron de nuevo la ciudad y volvieron a echarse al monte, esta vez al Monte Aventino, y el Senado de la República terminó aceptando las decisiones de la asamblea de la plebe (plebis scitum) como contenido válido para crear leyes, por encima incluso de la voluntad de los legisladores.