16/09/2013

La vida es sueño

La concepción de la vida como un sueño es muy antigua. Existen referencias a esa idea en épocas y culturas muy dispares como la tradición hindú, la mística persa, la filosofía griega o la moral judeocristiana.

Parvati es la diosa hindú de los sueños, pero también lo es de los nacimientos y de todo aquello relacionado con la creación, lo que sugiere que la tradición hindú otorga a los sueños una capacidad creativa y el poder de fabricar algo que no existía anteriormente en el mundo material.

Una de las obras más importantes de la cultura persa y árabe es ‘Las mil y una noches’, en muchos de cuyos cuentos se trata el tema de los sueños, que se muestra como un juego de espejos en los que la realidad se ve reflejada y nos impide ver lo que tenemos alrededor. El ejemplo más claro es ‘El sueño del campesino’, también conocido como ‘Cuento del durmiente despierto’, en el que un rey y un mendigo intercambian sus papeles y el segundo termina creyendo que todo ha sido un sueño.

‘El mito de la caverna’ es una narración alegórica en la que el filósofo griego Platón explica su teoría de la existencia de dos mundos, el sensible y el de las ideas, y describe metafóricamente la situación en la que se encuentra el ser humano ante ellos: la vida transcurre en una especie de ensoñación, ignorante y gobernada por los sentidos, de la que sólo se puede despertar a través de la razón, para alcanzar el verdadero conocimiento.

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‘Alegoría de la caverna de Platón’, Jan Saenredam, 1604

El escritor español Calderón de la Barca, en su obra ‘La vida es sueño’, plantea una dicotomía entre la vida terrenal y la vida celestial en la que la primera queda equiparada a un sueño del que sólo despertamos al morir. Por tanto lo real es la muerte, y la vida es asociada a la irrealidad del sueño, de tal manera que se invierten los términos de nuestra percepción cotidiana: la vida es muerte y la muerte es vida.

Ya en el siglo XX el filósofo británico Alan Watts reflexiona en este vídeo sobre esa misma relación entre vida y sueño y muy probablemente estaría de acuerdo con esta maravillosa combinación de palabras de Calderón, escrita tres siglos antes:

‘Sueña el rico en su riqueza
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son
aunque ninguno lo entiende’.