03/03/2014

La inmortalidad, último paso evolutivo

Puede sonar a ciencia-ficción, pero el hecho es que existe un proyecto cuyo fin último es alcanzar algo parecido a la inmortalidad del ser humano. Este proyecto se llama Iniciativa 2045, aunque también se conoce con el nombre de Avatar, y está impulsado por el multimillonario ruso Dmitry Itskov. El mayor obstáculo para hacerlo realidad es tecnológico, pues todavía nadie ha desarrollado la capacidad de transferir la conciencia individual a robots y hologramas, que es, en última instancia, lo que Itskov y su equipo de científicos persiguen.

Para alcanzar este objetivo, están previstas cuatro fases: 1) Avatar A, que se llevará a cabo entre 2015 y 2020, en la que podremos controlar a un robot con la mente; 2) Avatar B, entre 2020 y 2025, en la que seremos capaces de trasplantar el cerebro de una persona —al final de su vida— a un robot; 3) Avatar C, entre 2030 y 2035, que permitirá crear un androide con un cerebro artificial, al que se dotará de la conciencia, recuerdos y conocimientos de una persona antes de morir; y 4) Avatar D, entre los años 2035 y 2045, última fase en la que nuestra mente podrá ser transferida a un holograma, sin las limitaciones propias de la biología, a la que ahora estamos sometidos.

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Roy Batty, uno de los replicantes Nexus 6 de la película ‘Blade Runner’, podría convertirse en realidad como Avatar C

Itskov, de tan sólo 32 años, está convencido de que la inmortalidad cibernética se puede alcanzar, y a eso está dedicando su vida. Se vanagloria de que este proyecto está apoyado por el Dalái Lama y, tal y como aseguró en una entrevista para Muy Interesante, su intención es ‘construir una sociedad donde las personas sean capaces de vivir en la abundancia y durante mucho tiempo, no sólo en nuestro planeta. Aunque ya somos técnicamente capaces de enviar colonos a la Luna y a Marte, con nuestra dotación biológica no sobreviviríamos allí por mucho tiempo. Los cuerpos artificiales, sin embargo, permitirían convertirnos en futurnautas, los primeros pobladores, los conquistadores del Universo. Entonces, no necesitaríamos ni comer ni beber, sobreviviríamos al frío y calor extremos y nos adaptaríamos a las altas y bajas presiones’.

El Proyecto Avatar incide en que todo forma parte de la evolución: se trata de alcanzar el último escalón, el estadio superior. De él, nacerá una Humanidad más sabia, pacífica y justa. La idea, hoy por hoy, parece una utopía. ‘La civilización ha llegado a materializar tecnologías impensables; no es una fantasía’, insiste Itskov. ¿Seremos realmente capaces los seres humanos de llegar a convertirnos en seres de luz? La respuesta, dentro de 31 años.