11/06/2012

Edificios verdes

¿A qué nos referimos cuando hablamos de construcción ‘verde’ o ‘sostenible’? Quizá el término correcto sea bioconstrucción, o por lo menos es el que emplean los arquitectos españoles para referirse a una estructura, de cualquier tipo, que es eficiente en los recursos que emplea, saludable y productiva para sus ocupantes, maximiza el retorno sobre la inversión en su ciclo de vida y, a través de su eficiencia, produce una huella ligera en el planeta.

Los edificios convencionales consumen el 40% de nuestra energía, contribuyen con el 30% de los residuos que van a parar a nuestros vertederos, consumen también el 30% de nuestras materias primas y el 25% de nuestra agua. Así que parece bastante sensato intentar que las tendencias arquitectónicas estén orientadas hacia este modo de trabajar.

Cualquier construcción puede ser sostenible. Lo esencial es pensar y diseñar el proyecto como verde o sostenible desde el principio, como propone el Consejo Constructor Verde, un organismo que, como el Consejo de Edificios Verdes o la Asociación Española de Bioconstrucción, abogan por esta forma de arquitectura.

W_symbiocity

No sólo edificios concretos, sino barrios e incluso ciudades enteras se han creado basándose en la sostenibilidad. Es el caso de Symbio City, un conjunto de casas al sur de Estocolmo, en Suecia, primer ejemplo de urbanización entendida como un todo. No está pensada como algo ostentoso, sino confortable y armónico. En sus pocos años de existencia, ha reducido en un 50% su impacto medioambiental, gracias al aprovechamiento de las fuentes de energía natural con paneles solares, molinos de viento y agua de lluvia. Además, la basura orgánica es tratada para producir biosólidos, y el 80% de los desplazamientos se realizan a pie, en bicicleta o en transporte público.

Este sistema sueco ha sido ya implantado en varios lugares del mundo, como en varias ciudades de China, Canadá, Irlanda, Rusia, Sudáfrica, India, Reino Unido o Francia.