29/04/2020

Pan para mañana

Estos días de confinamiento y prudencia están demostrando que es suficiente con que las panaderías abran solamente de nueve a una. Cuatro horas que proveen al personal de su ración diaria de pan, que les permiten facturar prácticamente lo mismo y dedicar el resto del día a descansar, instruirse o fornicar. Actividades todas aparentemente saludables, especialmente si se encuentra un buen equilibrio entre ellas.

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El pan es un alimento básico que forma parte de la dieta tradicional en Europa, Oriente Medio, India, América y Oceanía. Se prepara mediante el horneado de una masa elaborada fundamentalmente con harina de cereales, agua y sal — Imagen Unknown Author

En un futuro se trabajarán cuatro horas diarias en vez de ocho. Es muy posible que llegue un momento en el que a alguien se le ocurra abrir una panadería que a su vez abra ocho horas, por si existe algún otro alguien que prefiera comprar pan a deshoras. Pero esa panadería no tendrá clientela, porque a esas alturas todo el mundo tendrá incrustado en lo más profundo de su cerebelo que trabajar ocho horas es una barbaridad, porque en nombre de la libertad —de horario, en este caso— se impide a todo un sector que cumple perfectamente su función social —el panadero— llevar una vida variada y saludable en la que además de trabajar puedan pasear, aburrirse o disfrutar.

Esas cuatro horas terminarán llevando la felicidad a la industria del pan, que se extenderá por toda la sociedad como un reguero de pólvora o se expandirá como un montón de levadura. Al trabajarse media jornada lo podrá hacer el doble de gente y así, además de ingresos para pan, techo e impuestos, la inmensa mayoría de las personas tendrá tiempo para investigar, amarse o vaguear. Vivir con una marcha menos. O dos. Sin prisa. Al gusto.

Es muy posible también que el futuro sea absolutamente diferente y el planeta se convierta en un amasijo bladerunneresco lleno de humedad, anuncios gigantes, androides buscavidas, comida oriental y muchísimas panaderías abiertas 24 horas. Quizá ese plan tenga también su gracia, al fin y al cabo ‘Blade Runner’ es una película de mucho éxito y es natural suponer que lo que suceda mañana dependerá del desempeño de las personas de hoy, de la ingente cantidad de microfuturos que provocan constantemente con sus decisiones: qué películas ven, cuánto compran, cómo viajan. A qué dedican sus horas.

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